La demanda pendiente de la Comisión Federal de Comercio (FTC) de EE.UU. para bloquear la compra de Activision Blizzard por 69.000 millones de dólares por parte de Microsoft sólo se produjo porque estaba preocupada por la intención de su homóloga europea de llegar a un acuerdo sobre la fusión.
Según un nuevo informe, la demanda del 8 de diciembre se presentó apenas unas horas después de una llamada telefónica entre los organismos antimonopolio de EE.UU. y Europa en la que quedó claro que los funcionarios de la UE tenían previsto iniciar conversaciones con Microsoft. A ambas partes les preocupa que una compra pueda dar a la Xbox de Microsoft una ventaja injusta sobre las plataformas competidoras PlayStation y Nintendo.
Un informe de Bloomberg, que cita a personas “familiarizadas con las investigaciones”, afirma que a la FTC le preocupaba que cualquier movimiento de su homóloga europea socavara su propia postura si demandaba demasiado tarde. Por ello, la demanda se presentó el mismo día en que ambos organismos hablaron por teléfono.
No se espera que los funcionarios de la UE decidan si la compra de Activision Blizzard por Microsoft puede llevarse a cabo hasta abril, y se esperaba que la FTC se mantuviera a la espera hasta que pudiera ayudar a negociar una resolución global. Pero la llamada entre la FTC y la Comisión Europea cambió todo eso.
“Los funcionarios de la UE indicaron en la llamada que tenían la intención de iniciar conversaciones con Microsoft sobre posibles remedios”, informa Bloomberg, “lo que llevó a la FTC a presentar su caso el mismo día para enviar una señal fuerte a la comisaria de Competencia de la UE, Margrethe Vestager, y a su personal, dijeron las personas, a pesar de que técnicamente la comisión no consideraría las propuestas de remedio de las empresas hasta más adelante en el proceso”.
Por su parte, Microsoft insiste en que no hay ningún caso antimonopolio al que responder. Se ha hablado mucho de la posibilidad de que Microsoft bloquee el lanzamiento de algunos juegos de Activision Blizzard en plataformas competidoras, pero la empresa afirma que eso no va a ocurrir. Es más, está dispuesta a firmar un acuerdo de 10 años para garantizar que Call of Duty siga siendo multiplataforma, es decir, que se lance tanto en Nintendo Switch como en PlayStation.